27 enero 2026

El capitalismo nos roba el tiempo libre

El capitalismo crea una necesidad que nos obliga a dedicar nuestra vida al trabajo, al que nos dedicamos emocional y físicamente. 

La idea de que cuanto más nos dedicamos y perseveramos en nuestro trabajo, más gratificante será, es infundada. Defenderemos nuestro trabajo no solo porque nos proporciona al menos algunos ingresos para cubrir nuestras necesidades básicas, sino también porque, de lo contrario, quedaríamos excluidos de la vida cultural de la sociedad moderna. Mientras tanto, una parte significativa del trabajo en el capitalismo se destina a producir bienes y servicios que en realidad no necesitamos.

¿Podemos esperar liberar tiempo? 

Bajo el capitalismo, no puede haber espacio para el tiempo que no produce ni consume bienes. El tiempo libre del trabajo no se convierte en un espacio de libertad. En su libro "Tiempo libre", Adorno argumenta que las "medidas compensatorias" que ocupan nuestro tiempo después del trabajo son una expresión de nuestra libertad superficial, aunque placentera. En la realidad actual, el tiempo libre es una preparación para la vuelta al trabajo. "El tiempo libre no es gratis, sino una simple continuación de formas de vida social orientadas al lucro". En el contexto del desarrollo de la tecnología moderna, es probable que el tiempo de trabajo no se limite al final de la jornada laboral.

¿Estamos condenados a vivir en este ciclo capitalista sin salida? 

David Frayn señala circunstancias que podrían cambiar la situación y ofrece una alternativa:  «Cuando reconocemos que la necesidad de trabajar es resultado de las decisiones políticas, económicas y morales de la sociedad, como sociedad nos volvemos libres para tomar nuevas decisiones. Permanecemos abiertos a la emocionante perspectiva de que puedan existir otras maneras de satisfacer necesidades que normalmente se satisfacen (o se dejan insatisfechas, según sea el caso) mediante el trabajo remunerado».

La necesidad de trabajar 40 horas semanales no es objetiva; la crea el capitalismo. En primer lugar, debemos reconocerlo y no culparnos ni culpar a los demás por su reticencia a trabajar, sino apoyarla. La lucha contra el capitalismo puede ser incluso más difícil que la lucha contra el Estado, pero eso no significa que deba ser secundaria. Después de todo, es el capitalismo el que nos impide dedicar todo nuestro tiempo y energía a construir un mundo mejor.

Fuente: Acción Autónoma

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